Luego de cortar el viernes la racha de diez semanas bajistas seguidas en Chicago, los precios de la oleaginosa cerraron este lunes con leves alzas en alza por nuevas compras de oportunidad de los inversores. La preminencia de tiempo seco sobre el Medio Oeste, luego de que el jueves el USDA elevó del 24% al 28% la proporción de tierras usualmente destinadas a la soja que experimenta algún nivel de sequía, les dio más argumentos a los especuladores para procurar sacar a la soja del peor nivel de precios desde noviembre de 2020. La posición mayo ganó US$ 1,4 a US$/ton 424.

El límite a las subas lo continuaron imponiendo el progreso de la cosecha en Brasil; la atracción que la misma ejerce sobre la demanda china, y las buenas perspectivas vigentes para la producción en la Argentina.

Según la consultora AgRural, la cosecha de soja brasileña progresó sobre el 48% del área apta, contra el 40% de la semana anterior y el 43% vigente un año atrás.

En su informe semanal sobre la inspección de embarques de Estados Unidos, en esta ocasión para el segmento del 23 al 29 de febrero, el USDA relevó este lunes despachos de soja por 1.021.385 toneladas, levemente por debajo de las 1.059.053 toneladas del reporte anterior, pero dentro del rango previsto por los privados, de entre 450.000 y 1.425.000 toneladas.

En sus partes diarios el USDA confirmó una venta de harina de soja a destinos desconocidos, por 126.000 toneladas. De ellas, 30.000 toneladas 2023/2024 y el resto 2024/2025.

En tanto, tras subir cerca del 3% durante la semana anterior, el maíz mantuvo el impulso alcista dado por los fondos de inversión que, con compras de oportunidad, intentaron achicar una posición vendida que llegó a ser récord recientemente y que llevó al valor del cereal al nivel más bajo desde noviembre de 2020. El contrato de mayo cerró a US$/ton 169.

Finalmente, los precios del trigo cerraron en alza en el mercado estadounidense y en el Euronext. El contrato de mayo cerró en Chicago a US$/ton 207. Además de compras de oportunidad de los inversores, como ocurrió en los mercados de soja y de maíz, la plaza internacional reaccionó a lo que sucede en la India, que es el segundo mayor productor mundial de trigo, detrás de China.

En efecto, un exceso de lluvias y tormentas de granizo afectaron amplias zonas de cultivos y ponen en riesgo los 112 millones de toneladas proyectados la semana pasada por el gobierno. La India ya vio truncadas sus esperanzas de cosechas abundantes en 2022 y en 2023, por lo que en el mercado se considera que de caer otra vez la producción el país debería importar grano para abastecer su enorme mercado interno.

"La producción de trigo ciertamente se verá afectada, ya que se reportan daños en todos los estados productores de trigo, desde Punjab y Haryana en el norte hasta Madhya Pradesh en el centro de la India", dijo a Reuters un operador de una casa de comercio global con sede en Nueva Delhi. "Toda la cosecha de trigo se ha visto arrasada debido a las fuertes lluvias y a las tormentas de granizo. Estaba casi madura y podríamos haberla cosechado en dos o tres semanas", lamentó Mukesh Kumar, un agricultor de Uttar Pradesh, el mayor productor de trigo del país. Fuente: Granar Research