Para el ingeniero agrónomo Martín Aguirrezabala, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y actual gerente de la Federación Uruguaya de Grupos Crea, el debate sobre el atraso cambiario en Uruguay suele estar mal enfocado. A su juicio, “el atraso cambiario no es la enfermedad, es el síntoma; la enfermedad es el gasto público desmesurado que impide manejar la moneda”, afirmó.

Aguirrezabala señaló que cuando el Estado gasta sistemáticamente más de lo que recauda, las opciones son limitadas y todas tienen costos. “Si le entra menos de lo que gasta, la opción es o emitir moneda y aumentar la inflación, lo cual es una pésima medida, o aumentar el endeudamiento”, explicó. En ese proceso, la venta de dólares para financiar el déficit termina sobrevaluando la moneda local, encareciendo al país frente al resto del mundo.

Un país cada vez más caro

El eje central del análisis del exministro pasa por lo que definió como el “encarecimiento estructural” del país. Más allá de la discusión puntual sobre el dólar, sostuvo que “el tema central del Uruguay es su encarecimiento relativo al resto de los mercados con los cuales comercia; yo me pongo cada vez más caro mientras otros no aumentan tanto sus costos”, afirmó.

Ese proceso, explicó, deteriora progresivamente la competitividad. Mientras los precios internacionales acompañan, el sistema logra sostenerse, incluso con costos elevados. Para ilustrarlo, utilizó un ejemplo simple pero claro, “si vos tenés un costo de 100 y yo tengo un costo de 80, mientras vendamos a 110 vivimos los dos; cuando vale 90, vos te morís y yo sigo viviendo”.

Ganadería, lechería y una supervivencia atada a los precios

Aguirrezabala trasladó ese razonamiento a los sectores productivos, en particular a la ganadería y la lechería. Reconoció que en el sector lechero el incremento de productividad ha sido históricamente fuerte, mientras que en la ganadería el avance ha sido más moderado, aunque existente. Sin embargo, advirtió que esa mejora productiva no alcanza para compensar un esquema de costos crecientes.

“El aumento de productividad, salvando algunos años de seca, y los precios relativamente altos permiten que sobrevivamos a costos altos”, señaló. El problema aparece cuando los precios internacionales caen incluso de forma leve. “Cuando los precios caen un poquito nomás, ya estamos de vuelta en un problema serio”, afirmó.

Ineficiencia y riesgo de crisis recurrente

El exministro advirtió que Uruguay repite un patrón histórico, “si no corregimos en la bonanza las cuestiones que tenemos que corregir para ser un país más eficiente, tarde o temprano vamos a caer del décimo piso”.

En ese sentido, remarcó que el problema no es solo cuánto gasta el Estado, sino cómo gasta. “No es solo gastar, es gastar bien”, afirmó, y señaló como prioritarias áreas como educación, salud y seguridad, junto con una mejora sustancial en la eficiencia de los servicios públicos y en la capacidad del Estado para facilitar la competitividad del sector privado.

Productividad del trabajo y salarios

Finalmente, Aguirrezabala puso el foco en un aspecto que considera central y poco discutido, la productividad del trabajo. Aclaró que “la productividad del trabajo no aumenta en la medida que aumentan los ingresos”, y advirtió que los salarios, en particular los públicos, tienden a estar desalineados con la productividad que generan.

“Si no aumentamos la productividad del trabajo, bajando costos y mejorando la eficiencia del gasto, tarde o temprano vamos a volver a caer”, concluyó.

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