El mercado ganadero transita el inicio del año con una oferta acotada, la demanda sostenida y un factor climático que comienza a ordenar la dinámica comercial, tras las lluvias del pasado fin de semana. Según el director de Campo UY, Gerónimo Savio, “si bien el año pasado terminó mermando un poco el precio y la gente sacó la pata del acelerador, hoy el mercado está un poco mejor por la poca oferta y la alta demanda”.
En la segunda quincena del mes, comenzarán a ingresar progresivamente los ganados de corrales a la faena, por lo que Savio recordó que en la última ventana de noviembre estos animales no lograron presionar los precios, lo que alimenta expectativas positivas para el corto plazo. “En estos días se están haciendo negocios buenos y creo que el mercado dio un salto en precio en todas las categorías”, señaló.
En materia de referencias, las vacas pesadas —con pesos de entre 520 y 540 kilos en planta— se están comercializando en un rango de US$ 4,90 a US$ 4,95, con posibilidad de mejoras adicionales en función del volumen. Para el novillo, los últimos negocios concretados se ubicaron en torno a los US$ 5,20, mientras que las expectativas actuales sitúan los valores entre US$ 5,15 y US$ 5,25 para animales bien terminados.
Reposición sostenida
El mercado de reposición acompaña este contexto de firmeza del ganado gordo. En el norte del país, la buena disponibilidad de pasturas genera un escenario de mayor tranquilidad para los productores y sostiene la demanda. “El que está vendiendo gordo necesita reponer y no mira mucho la cuenta”, explicó Savio, aludiendo a un mercado en el que la necesidad productiva prima sobre el cálculo estrictamente financiero.
Al mismo tiempo, la actitud vendedora es cautelosa. “Nadie quiere vender a no ser que necesite; están especulando y metiendo kilos”, indicó, destacando el buen estado corporal de las vacas y la decisión de muchos productores de capitalizar el momento a través de mayor carga y peso.
Las precipitaciones recientes jugaron un rol clave en la estabilización del mercado, reduciendo las diferencias entre regiones. Mientras que desde el sur comienza a aparecer algo de ganado más sentido, las lluvias actuaron como un alivio determinante. “Si no llovía ahora, la situación iba a ser mucho más complicada”, advirtió Savio.
De cara al mes de enero, el panorama anticipa una oferta limitada, pero ordenada, con el clima como variable central. “Es uno de los jugadores principales que regula toda la cadena del mercado”, subrayó.
Ovinos
En el rubro ovino, el inicio del año se presenta con un ritmo más calmo en términos de negocios, aunque con un balance claramente favorable del ejercicio anterior. Savio destacó que tanto la lana como la carne mostraron una recuperación significativa. “Fue un muy buen año en lana y la carne también recuperó”, afirmó, señalando que la cuenta lanar volvió a cerrar positivamente para numerosos productores.
Esa mejora se tradujo en decisiones concretas dentro de los sistemas productivos. “La gente se dio cuenta de que un camión de lanares rendía bastante”, comentó, explicando que varios productores aprovecharon valores de entre US$ 80 y US$ 90 por oveja en la industria para desprenderse de majadas más gruesas y avanzar hacia razas más finas, con mayor potencial de valorización futura.


