Aunque el sistema ENSO se mantiene formalmente en fase La Niña, los últimos diagnósticos de la NOAA confirman que su influencia comienza a debilitarse. Las temperaturas del Pacífico ecuatorial siguen levemente por debajo del promedio, pero el calentamiento del océano en niveles subsuperficiales anticipa un cambio de fase en los próximos meses.

Según el Climate Prediction Center, existe un 75% de probabilidad de que el sistema transite hacia condiciones neutrales durante el trimestre enero–marzo, aunque los efectos residuales de La Niña podrían extenderse hasta comienzos del otoño en el hemisferio sur.

Esto implica que, aun con un océano en transición, el patrón atmosférico asociado a La Niña puede seguir condicionando el régimen de lluvias durante el verano.

Más hacia adelante, los modelos empiezan a mostrar un creciente sesgo hacia un escenario Niño para fines del invierno y la primavera, con probabilidades que se incrementan desde el trimestre julio–agosto–setiembre en adelante. Si bien el grado de incertidumbre sigue siendo alto a ese horizonte, el cambio de señal es relevante para la planificación productiva, especialmente de cara a la próxima zafra de cultivos de verano y al manejo forrajero.

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