El lunes fue una jornada de saldo mixto para el mercado de Chicago. Por un lado, el trigo y el maíz tuvieron bajas de precios por mejoras climáticas y buenas calificaciones, mientras que la soja aumentó su valor por compras de oportunidad.
El trigo arrancó la semana en terreno negativo, favorecido por mejores pronósticos en los cultivos de invierno y por avances en las negociaciones para desbloquear las exportaciones de Ucrania.
A pocos días de entrado el invierno las heladas no se han hecho esperar, incluso previo a que la estación comenzara, y en ese contexto, los agricultores uruguayos se preparan para enfrentar con sus cultivos a los días más fríos del año; para apoyar esa preparación, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) cuenta con información agroclimática actualizada y precisa que permite planificar y tomar decisiones estratégicas que reduzcan el impacto de las bajas temperaturas.
Brasil es el octavo mayor importador de trigo del mundo y en 2021 se importaron 6,7 millones de toneladas para lograr satisfacer un consumo brasileño de 12,7 millones de toneladas, con previsión de alcanzar los 14 millones de toneladas en los próximos años.
El Instituto Río Grandense del Arroz presentó los resultados finales de la zafra arrocera 2021-22, donde se indicó un total de 927.009 hectáreas cosechadas de 957.185 sembradas en todo el estado del sur de Brasil.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estimó en un informe que las políticas agrícolas a corto plazo, que apunten a ser respuesta a las crisis mundiales como las devenidas por la pandemia y la guerra entre Ucrania y Rusia, “deben abordar simultáneamente los retos actuales y las reformas que buscan luchar contra el cambio climático y las distorsiones en los mercados internacionales”.
El Parlamento europeo aprobó al cierre de la pasada semana una “ayuda urgente y excepcional” a los agricultores del bloque, con el objetivo de minimizar los efectos causados sobre el sector agrícola por la invasión a Ucrania, así como también a las empresas que se dedican a la transformación y/o comercialización de productos agrícolas.
Luego de una ausencia prolongada de lluvias, más de 30 días ya, en la región núcleo argentina la situación no parece mejorar y la siembra de trigo, principalmente, está totalmente detenida en algunas zonas. De acuerdo a lo comentado en una nota de la Bola de Cereales de Rosario (BCR), los asesores comentan que “es la primera vez en 14 años que no se puede sembrar trigo por falta de agua”.
La última jornada en la plaza norteamericana cerró con un saldo dispar. La soja y el maíz siguieron con pérdidas de precio, aunque, el trigo tuvo ganancias. El mercado actuó al vaivén del clima y de las negociaciones en el Mar Negro.
Los futuros del trigo de Estados Unidos se afirmaron, tras recuperarse de una fuerte caída el día anterior, ya que los operadores utilizaron la caída para cubrir posiciones cortas. Además, se renovaron temores sobre la escasez de suministros después de un ataque ruso a los puertos ucranianos, y eso apuntaló las subas. La posición más cercana cayó por cercanía de vencimiento y cierres de posiciones.
Los precios del trigo, el maíz y la soja cayeron abruptamente en Chicago, por mejoras climáticas y avances en las cosechas.
El trigo cerró la jornada con pérdidas del 5%, después de alcanzar su nivel más bajo desde abril. La cosecha temprana en Estados Unidos y Europa generó presión sobre la oferta y desvió la atención de las negociaciones en el Mar Negro, las que están intentando liberar las exportaciones ucranianas. Además, las calificaciones del trigo de invierno se mostraron en un 31% en su condición Bueno+Excelente, sin cambios con respecto a la semana anterior, lo que potenció las bajas.
En el último taller de análisis de la zafra arrocera 2021-2022 realizado en INIA Treinta y Tres, uno de los datos destacados presentado por los molinos arroceros fue el costo por hectárea que deberán enfrentar los productores en la próxima zafra.
Desde la empresa SAMAN, Muzio Marella mencionó que el costo de producción del cultivo se ha visto afectado por la suba de insumos, mano de obra y combustible, estimándose en US$ 2.185 por hectárea para la próxima zafra. Esto representa, al valor actual de la bosa de arroz, un punto de equilibrio de 8.850 kg/ha, planteando un nuevo desafío para el próximo período.
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